Cita de Roosevelt

"Ningún país, sin importar su riqueza, puede permitirse el derroche de sus recursos humanos. La desmoralización causada por el desempleo masivo es nuestra mayor extravagancia. Moralmente es la mayor amenaza a nuestro orden social" (Franklin Delano Roosevelt)

martes, 21 de junio de 2016

El Tributo de los Incas

Un texto extraído del libro Quinto de Comentarios Reales que tratan del Origen de los Incas, escrito por Garcilaso Inca de la Vega y publicado en 1609. Describe un sistema de tributación en una economía no monetaria.

El principal tributo era el labrar y beneficiar las tierras del Sol y del Inca, y coger los frutos, qualesquiera que fuesen y encerrarlos en sus Orones y ponerlos en los Pósitos Reales, que avía en cada Pueblo, para recoger los frutos y uno de los principales frutos era el Uchu, que los Españoles llaman Axi y por otro nombre Pimiento.

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La cosecha del Sol y la del Inca se encerraba cada una de por sí, a parte, aunque en unos mismos Pósitos: la semilla para sembrar, la dava el dueño de la tierra, que es el Sol o el Rey; y lo mismo era el sustento de los Indios que trabajavan, porque los mantenían de la Hacienda de cada uno dellos, quando labraban y beneficiaban sus tierras: de manera que los Indios no ponían mas del trabajo personal. De la cosecha de sus tierras particulares, no pagavan los Vasallos cosa alguna al Inca.

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La tercera parte de las tierras dava el Inca para la Comunidad. Desta tercera parte ningún Particular poseía cosa propia ni jamás poseieron los Indios cosa propia, si no era por Merced especial del Inca y aquello no se podía enagenar ni aun dividir entre los herederos. Estas tierras de Comunidad, se repartían cada año y a cada uno se le señalava el pedaço que avía menester para sustentar su persona y la de su Muger, e hijos, y assí era unos años más y otros menos, según era la Familia; para lo qual avía ya sus medidas determinadas. Desto, que a cada uno se le repartía, no dava jamás Tributo, porque todo su Tributo era labrar y beneficiar las tierras del Inga y de las Guacas y ponerles en sus Depósitos los frutos etc.

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Si el tributo principal, que era sembrar las tierras, coger y beneficiar los frutos del Sol y del Inca daban otro segundo tributo, que era hacer de vestir y calçar y armas para el gasto de la Guerra y para la Gente pobre, que eran los que no podían trabajar por vejez o por enfermedad. En repartir y dar este segundo tributo, avía el misma orden y concierto que en todas las demás cosas.

En suma, cada Provincia y Nación dava de lo que tenía de su cosecha sin ir a buscar a Tierra agena lo que en la suia no avía, que no le obligaban a más: en fin pagavan su tributo, sin salir de sus casas, que era Ley universal para todo el Imperio que ningún Indio saliese fuera de su Tierra a buscar lo que hubiese de dar en tributo, porque decían los Incas que no era justo pedir a los Vasallos lo que no tenían de cosecha y que era abriles la puerta para que, en achaque de tributo, anduviesen vagando de tierra en tierra, hechos holgaçanes. De manera que eran quatro las cosas que, de obligación, daban al Inca, que eran bastimentos de las proprias tierras del Rey, Ropa de Lana de su Ganado Real, Armas y Calçado de lo que avía en cada Provincia. Repartían estas cosas por gran orden y concierto. Las Provincias, que en el Repartimiento cargavan de Ropa, por el buen aliño que en ellas avía para hacerla, descargaban de las Armas y del Calçado; y por el semejante a las que daban más de una cosa, descargavan de otras y en todas cosa de contribución avía el mismo respecto. De manera que ni en común ni en particular, nadie se diese por agraviado.

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Otra manera de tributo daban los impedidos, que llamamos pobres, y era que, de tantos a tantos días, eran obligados a dar a los Governadores de sus Pueblos, ciertos cañutos de piojos. Dicen que los Incas pedían aquel tributo porque nadie (fuera de los libres de tributo) se esentase de pagar pecho, por pobre que fuese y que a esto se lo pedían de piojos porque, como pobres impedidos, no podían hacer servicio personal que era el tributo que todos pagavan. Pero también decían que la principal intención era Celo amoroso de los pobres Impedidos por obligarles a que se despiojasen y limpiasen, porque como gente desastrada no perecieren comidos por piojos.

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El Oro y Plata y las Piedras preciosos, que los Reyes Incas tuvieron en tanta cantidad, como es notorio, no era de tributo obligatorio que fuesen los Indios obligados a darlo, ni los Reyes lo pedían porque no lo tuvieron por cosa necesaria para la Guerra ni para la Paz y todo esto no estimaron por Hacienda ni Tesoro, porque como se sabe, no vendían ni compravan cosa alguna por Plata ni por Oro ni con ello pagavan la Gente de Guerra ni lo gastaban en socorro de alguna necesidad que se les ofreciese; y por tanto lo tenían por cosa superflua, porque ni era de comer, ni para comprar de comer: Solamente lo estimavan por su hermosura y resplandor para ornato y servicio de las Casas Reales y Templos del Sol.

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