Cita de Roosevelt

"Ningún país, sin importar su riqueza, puede permitirse el derroche de sus recursos humanos. La desmoralización causada por el desempleo masivo es nuestra mayor extravagancia. Moralmente es la mayor amenaza a nuestro orden social" (Franklin Delano Roosevelt)

sábado, 3 de abril de 2021

Observatorio de los balances sectoriales: 4º trimestre de 2020

 

Como viene siendo habitual analizamos la evolución de los balances sectoriales de la economía española que el Instituto Nacional de Estadística (INE)  publica cada trimestre.

Teoría

Partimos de la relación entre algunas magnitudes macroeconómicas recogidas en la contabilidad nacional. El Producto Interior Bruto (PIB) es la suma de todos los bienes y servicios que produce una economía en un año. Estos se destinan al consumo, el gasto público, las exportaciones o la inversión. Escrito en forma matemática podemos establecer la siguiente ecuación para el PIB desde el punto de vista del gasto.

PIB≡C+G+X+I-M

Donde C= Consumo, G=Gasto público, X= exportaciones, I= inversión y M=Importaciones. Observen que en la ecuación del PIB utilizamos el símbolo ≡ que expresa una identidad.

Por otra parte todos los gastos tienen que ser forzosamente el ingreso de alguien. Por tanto el PIB es igual a las rentas de todos los agentes que han participado en el proceso productivo:

Cuando queremos estudiar el ahorro o desahorro de sector una magnitud más conveniente es la Renta Nacional Bruta (RNB), que es igual al PIB más las rentas primarias (alquileres, dividendos, royalties, intereses, salarios por trabajos realizados para no residentes) percibidas por el uso de nuestros factores productivos en el extranjero menos las rentas primarias pagadas a extranjeros. Es decir:

RNB≡PIB+Rx≡C+G+X+I-M+Rx

Restando los impuestos netos de subvenciones “T” sobre la producción y las importaciones y reorganizando los términos obtenemos la siguiente expresión:

(RNB-C-T-I)+(T-G)≡+(X-M+Rx)

El primer término entre paréntesis representa la capacidad de financiación o el ahorro neto del sector privado (es decir, lo que queda de su renta disponible después de realizar inversiones y gasto en consumo), el segundo es simplemente el déficit público y el tercero el saldo de la balanza por cuenta corriente (balanza comercial más rentas netas procedentes del extranjero).  Por consiguiente el ahorro nacional tiene que ser igual al saldo de la balanza por cuenta corriente.

Si pasamos el término de la derecha a la izquierda la ecuación necesariamente es idéntica a cero. En definitiva unos sectores pueden tener una capacidad y otros una necesidad de ahorro pero el saldo de todos tiene que ser forzosamente igual a cero.

(RNB-C-T-I)+(T-G)+(M-X-Rx)≡0

 

En definitiva unos sectores pueden tener una capacidad y otros una necesidad de ahorro pero el saldo de todos tiene que ser forzosamente igual a cero.

Datos del cuarto trimestre de 2020

En el sistema de cuentas económicas nacionales se emplea los términos ‘necesidad o capacidad de financiación’ de los sectores institucionales para referirse al ahorro o desahorro neto (ahorro bruto=renta disponible-consumo; ahorro neto=ahorro bruto – inversión) de cada uno de ellos. Según el INE durante 2020 la evoluación de la capacidad o necesidad de financiación de los sectores fue la que se detalla en la siguiente tabla.

Sector institucional
2020 T1
2020 T2
2020 T3
2020 T4
2020
 Hogares
-  4,573
           56,146
-   3,772
     26,892
    74,693
 Sociedades no financieras
             5,220
             3,497
             3,418
           10,799
           22,934
 Instituciones financieras
             8,260
             4,090
             6,142
           16,313
           34,805
 Sector privado
          8,907
        63,733
          5,788
        54,004
      132,432
 Administraciones públicas
-  9,167
-  61,589
-   2,897
-  47,525
-  21,178
 Sector exterior
           260
-   2,144
-   2,891
-  6,479
- 11,254

Datos en millones de euro. Fuente: INE

La serie temporal desde 1999 en porcentaje del PIB se refleja gráficamente agregando los sectores institucionales privados nacionales (hogares, sociedades no financieras e instituciones financietas) en la siguiente figura.

Serie temporal de la identidad de balances sectoriales desde 1999 hasta el 4º trimestre de 2020.

Análisis de los datos

Dado que en otros posts hemos analizado los balances sectoriales de trimestres anteirores nos limitaremos en esta ocasión a analizar los de los hogares para el último ejercicio y trimestre de 2020 en el contexto de un ejercicio marcado por la crisis económica pandémica.

Salta a la vista que el año ha sido extraordinario por el ahorro sin precedentes en el sector privado, que se corresponde con un déficit de las administraciones públicas igualmente inaudito y un pequeño superávit por cuenta corriente con el resto del mundo. Evidentemente este es el reflejo de un año en el que los hogares no han podido o han decidido no consumir parte de su renta disponible. La altísima tasa de ahorro evidentemente es la contrapartida del colapso observado en el producto interior bruto (-11% en términos reales) respecto a años anteriores. Si no hay consumo ni inversión obviamente las empresas no tienen ventas.

En cuanto a los hogares el INE nos informa de que el valor añadido bruto generado por éstos disminuyó un 8,9% en el cuarto trimestre respecto al mismo periodo de 2019 (recuerden que hay hogares que viven de actividades económicas y no de rentas salariales). El excedente de explotación y la renta mixta bruta (la parte del valor añadido generado por los hogares que no va a pago de salarios de los empleados de los hogares e impuestos netos de subvenciones sobre la producción ) del sector bajó un 9,2%. A esto se añade  el descenso en la remuneración a cobrar por los asalariados (−4,0%) y del 5,9% en las rentas de la propiedad a percibir (intereses, dividendos, etc.).

Así pues, pese a las medidas de sostenimiento de rentas que el Gobierno no deja de anunciar triumfalmente muchos hograes han experimentado una sustancial caída de su renta disponbile. Así, si a estas cifras añadimos los flujos de distribución secundaria de la renta (impuestos sobre la renta y el patrimonio, cotizaciones y prestaciones sociales y otras transferencias corrientes), se concluye que en el cuarto trimestre de 2020 la renta disponible bruta de los hogares cayó un 3,4% respecto al mismo período del año anterior. Obviamente esto no nos dice nada acerca de cómo se ha repartido esta caída entre los hogares.

pese a las medidas de sostenimiento de rentas que el Gobierno no deja de anunciar triumfalmente muchos hograes han experimentado una sustancial caída de su renta disponbile

Al mismo tiempo el consumo final de los hogares ha caído estrepitósamente un 11,2% por lo que no resulta sorprendente que la tasa de ahorro bruto (renta disponible menos consumo final) haya alcanzado máximos históricos, sobre todo durante el segundo trimestre de 2020 coinciendo con el primer y más riguroso Estado de Alarma.

Ahorro de los hogares en porcentaje sobre la renta disponible. Fuente INE.

 

En definitiva los hogares han alcanzado una tasa de ahorro neto (capacidad de financiación)  histórica del 14,8% de su renta disponible durante 2020.

Tasa de ahorro anual de los hogares. Fuente: INE

Pese a disponer de mayor capacidad de ahorro, la inversión de nuestros hogares sigue en mínimos históricos aunque ha repuntado un poco en los últimos trimestres. Por tanto la capacidad de financiación de los hogares ha alcanzado niveles que tampoco tienen precedentes.

Inversión de los hogares Porcentaje sobre la Renta Disponible Bruta trimestral Corregido de efectos estacionales y de calendario. Fuente INE

 

Capacidad (+) o necesidad (-) de ahorro de los hogares. Fuente: INE

 

La siguiente tabla permite entender la aritmética de las variables que hemos analizado para este sector.

Cuentas de los hogares e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares. Fuente INE.

En otro post analizaremos el comportamiento de los otros dos sectores que integran el sector privado, sociedades no financieras e instituciones financieros, pero éstos también han registrado aumentos en su capacidad de financiación.

La evolución del ahorro neto de los hogares implica que sus balances gozan de una liquidez envidiable (para aquellos que no han perdido su fuente de ingresos, claro está). Estos fondos seguirán disponibles en el momento en el que haya un cierto retorno de la normalidad, momento en el que las familias podrán volver a disfrutar de vacaciones, el ocio nocturno o las compras de nueva ropa y bienes duraderos pero, sobre todo, recuperen la confianza para gastar. La incertidumbre generada por la crisis pandémica sin duda es un factor adicional que deprime el consumo.

Cabe preguntarse qué sector está aportando los activos financieros en los que se están materializando los ahorros netos del sector privado doméstico. La contrapartida  es fundamentalmente el déficit de las administraciones públicas (AAPP) puesto que la contribución del sector exterior, con un pequeño superávit por cuenta corriente, es escasas y se puede atribuir al enfriamiento del comercio internacional y a la caída del consumo e inversión domésticos.

Podríamos congratularnos de que la suspensión de las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE hayan hecho posible que el Estado se endeude creando un colchón para las familias y empresas ante la situación de emergencia pandémica. Sin embargo hemos  sido crítidos con la insuficente disposición del Gobierno del Sr. Pedro Sánchez a adoptar medidas de gasto discrecional más ambiciosas. El aumento del endeudamiento público parece ser más bien el resultado del funcionamiento de los llamados estabilizadores automáticos –los aumentos de gasto público derivados de la necesidad de atender prestaciones sociales en situaciones de crisis; las caídas en la recaudación que resultan de la depresión en la actividad económica– que de políticas fiscales de carácter discrecional.

Recordemos que el déficit público, per se, no nos dice nada acerda del posicionamiento fiscal de un gobierno. El déficit puede aumentar en una crisis debido al funcionamiento de los establizadores automáticos sin que el Gobieno tome ni una medida extraordinaria para responder. Nos dan más información acerca del posicionamiento fiscal las medidas de carácter discrecional. De la comparación de los datos de 2020 y 2019 en la tabla que recoge la cuenta no financiera de las administraciones públicas, que facilita el INE y reproducimos más abajo, podemos colegir que la mayor parte de la disminución de la renta disponible de las AAPP en 2020 se debió a caídas en la recaudación de impuestos sobre la producción y las importaciones netos de subvenciones (-3.205 millones de euro), impuestos corrientes sobre la renta y el patrimonio (-1.559 millones de euros), prestaciones sociales (-5.977 millones de euros) y transferencias corrientes netas que ha dejado de cobrar (-1.815 millones €).

Ha habido un cierto debate entre la ministra de Economía, Nadia Calviño, y la Comisión Europea a raíz de la publicaicón de un informe del Banco Central Europeo en el cual éste considera que es  “España, el país de la eurozona que menos apoyo fiscal prestó a la economía en 2020”. Leemos que

los autores del informe del banco central reconocen la dificultad de discernir los límites entre medidas discrecionales y estabilizadores automáticos en algunos casos, como el tratamiento de los Expedientes de Regulación de Empleo (ERTE). La Comisión Europea los considera parte de la actuación de los estabilizadores automáticos, reduciendo así el esfuerzo presupuestario de España al 1,3% desde el 5,5%.

 

los autores del informe del banco central reconocen la dificultad de discernir los límites entre medidas discrecionales y estabilizadores automáticos en algunos casos, como el tratamiento de los Expedientes de Regulación de Empleo (ERTE). La Comisión Europea los considera parte de la actuación de los estabilizadores automáticos, reduciendo así el esfuerzo presupuestario de España al 1,3% desde el 5,5%

En cambio

el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital” –que dirige Calviño– “estima el apoyo fiscal en un 5,5% del PIB, ya que en ese cálculo sí se recoge el esquema de los ERTE, que incluye la exoneración de cotizaciones a la Seguridad Social, así como el fondo a las regiones por el Covid de 16.000 millones de euros.”

Es cierto que, dado que es la primera vez que el Gobierno de España arbitra una medida de subvención de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo, podría considerarse este gasto un esfuerzo de carácter discrecional. Pero estamos seguros de que estas prestaciones están para quedarse y que deben tratarse en lo sucesivo como parte de los estabilizados automáticos.

Por otra parte el aumento de las remuneracoins a pagar a los asalariados aumentan un 5,7%. Restando las revisiones automáticas de salarios, quizá esto refleje la necesidad de contratar personal sanitario para gestionar la crisis pandémica aunque es una suposición, lo cual también podría incluirse en el catálogo de medidas discrecionales. El gasto en consumo final, que también podría indicar una cierta voluntad de ejercer políticas de estímulo discrecionales, aumentó un 6,4% respecto al año anterior.

Desconocemos el desglose de las transferencias netas de capital a pagar, pero puede suponerse que una parte sean subvenciones a empresas y otros entes para gestionar la emergencia pandémica o situaciones de crisis empresarial y otra se destine a la UE (por ejemplo para financiar la compra de las vacunas COVID-19 que gestiona la Comisión Europea). Quizá también se puedan considerar en parte medidas de carácter discrecional.

Sin embargo, ante la magnitud del descalabro económico experimentado por España, estos aumentos de gasto discrecional se nos antojan exceisvamente tímidos. Asimismo el escaso aumento de la inversión pública (formación bruta de capital fijo) nos sugiere que las AAPP españolas están a la expectativa de que caiga el maná del cielo en forma de fondos Next Generation EU. El gobierno del Sr. Pedro Sánchez parece remiso a actuar con decisión ante la mayor catástrofe sanitaria y económica de nuestra generación.

En el observatorio del tercer trimestre ya comentamos además que parecía que el Gobierno decidió retirar todos los estímulos a nuestra economía, suponemos que confiando en que la “salvación de la temporada turística” permitirían una recuperación milagrosa.

En conclusión, en el caso de las AAPP españolas, el extremado conservadurismo fiscal de los ministros Calviño, Montero y Escrivá, ha perpetuado los viejos reflejos de las políticas de austeridad y ha limitado enormemente el esfuerzo que debía haber hecho el Estado para impedir un colapso de la Economía, recuperar el deteriorado sistema sanitario que a duras penas a podido afrontar la panemia y sentar las bases para una fuerte recuperación económica. Da la impresión de que están esperando a unos fondos que, como hemos analizado en el Observatorio Lost Generation EU, aún tardarán en llegar. Ciertamente no los esperamos para 2021.

AAPP

Cuenta no financiera de las administraciones públicas de 2020 y 2019. Fuente: INE

Otros posts que pueden ayudar a entender la relación entre balances sectoriales.

http://www.redmmt.es/la-identidad-los-balances-sectoriales/ 

http://www.redmmt.es/entender-la-importancia-de-los-deficits-fiscales-analisis-grafico-de-la-relacion-macroeconomica-entre-ingresos-y-gastos/

La última divisa colonial de África: la historia del franco CFA

 


 

Sin soberanía monetaria efectiva ningún estado puede desarrollar políticas económicas que permitan la acumulación de capital y el pleno empleo de recursos y trabajadores.

 Tchundjang Pouemi.

 



En el año 1958 el General De Gaulle aterrizó en Conakri para explicar su proyecto de Comunidad francoafricana de naciones. Ese año debían organizarse referéndums en las colonias francesas en las que se plantearían dos opciones: pertenencia a la Comunidad o independencia. Quienes desafiaran a la metrópoli perderían toda posibilidad de recibir la ayuda o la colaboración francesas. “Independícense si quieren pero asuman las consecuencias”. Ahmed Sékou Touré, antiguo líder sindical, alcalde de Conakri, diputado en la Asamblea Nacional Francesa y vicepresidente del Consejo de Gobierno de Guinea tuvo la osadía de plantarse ante el general que había luchado por la libertad de Francia pero que al parecer no tenía ningún reparo en mantener bajo un dominio neocolonial a gran parte del continente africano. El dirigente africano respondió

no renunciamos ni renunciaremos jamás a nuestro legítimo y natural derecho a la independencia. Preferimos ser pobres en la libertad que ricos en la esclavitud.

De Gaulle lo tomó como una ofensa y Francia se tomaría su venganza.

En el referéndum el 95% de los guineanos votaron independencia, siendo la República de Guinea el único que tomó ese camino entre los nuevos estados africanos. Sékou Touré además decidió aproximarse a la URSS y China y países no alineados como Egipto. Guinea procedió a establecer su propio banco central y crear su nueva divisa. Los servicios secretos franceses no podían tolerar la afrenta y lanzaron la Operación Persil. En sus imprentas se imprimieron copias de los nuevos billetes guineanos y se inundó el país con dinero falsificado para desestabilizar la economía. Acompañada esta treta de otras maniobras contra ella, la economía guineana colapsó y nunca llegó a recuperarse. Francia y Guinea Conakri rompieron relaciones diplomáticas en 1965 y no las restablecieron hasta 1975. Guinea sin embargo se mantuvo firme y no se reintegró a la zona del franco. Pero Francia consiguió que otros países escarmentasen en cabeza ajena.

Esta historia y otras represalias francesas contra los países africanos que osaron enfrentarse a la hegemonía africana se recogen en Africa’s last Colonial Currency: The Story of the CFA Franc, un magnífico libro de Ndongo Samba Sylla y Fanny Pigeaud, que nos explica en detalle la historia monetaria reciente de los países africanos sometidos antiguamente al poder colonial francés.

La opinión pública española ha oído hablar de la Unión Monetaria Europea pero quizá ignore que, de facto, integran esta unión monetaria los países africanos que antiguamente fueron colonizados por Francia. Existen dos uniones monetarias en África, la Unión Económica y Monetaria de África Occidental (UEMOA) integrada por Senegal, Togo, Benin, Burkina Fasso, Costa de Marfil, Guinea Bissau, Mali y Níger y la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (CEMAC) que abarca a Camerún, Chad, Gabón, Chad, la República Centroafricana, la República del Congo y la antigua colonia española Guinea Ecuatorial. Ambas uniones económicas y monetarias cuentan con sus bancos centrales, en cuyos consejos se sientan representantes del Tesoro Francés, que emiten su respectivo franco CFA. El mismo acrónimo pero CFA en la UEMOA significa Comunidad Financiera Africana y Cooperación Financiera en África Central. El acrónimo se heredó del primitivo Colonias Francesas de África lo cual nos da pistas acerca de la función contemporánea de ambos francos CFA.

 



Tomado de Wikipedia

 

Los estados africanos alcanzaron su independencia política de sus antiguos amos coloniales europeos entre los años 60 y 70 pero Francia consiguió mantener su hegemonía en sus antiguas colonias con el diseño de una divisa que sobre todo sirve a sus intereses económicos.

Sylla y Pigeaud nos guían a través de la historia de la introducción de la moneda francesa en sus colonias y el establecimiento del franco CFA como mecanismo para asegurar que una Francia debilitada tras la Segunda Guerra Mundial pudiera retomar el control de sus colonias. Se creó con un tipo de cambio sobrevalorado respecto al franco metropolitano que favorecía sus exportaciones y dificultaba el desarrollo de industrias locales.

Tras narrar los aspectos más turbios de las represalias francesas contra las naciones que se atrevían a salirse del guion que les marcaba la metrópoli, los autores nos explican los cuatro principios sobre los que se asientan estas uniones monetarias.

  • 1.       Libre movimiento de capitales;
  • 2.       Tipo de cambio fijo con el euro pese a que la paridad vigente quizá no sea la más conveniente para la competitividad de esos países.
  • 3.       Convertibilidad con el euro que cuenta con la garantía de Francia. Pero para cambiar francos CFA por otras divisas primero hay que convertir el importe a euros.
  • 4.       Centralización de las reservas de divisas. Los países miembros de la UEMOA y de la CEMAC  tienen que depositar gran parte de sus reservas de divisas que obtienen por exportaciones en el Tesoro de la República Francesa.

Todas las operaciones de compensación internacional de pagos se deben realizar a través de una cuenta de operaciones que controla el Tesoro francés. En esta cuenta se depositan también las reservas de divisas de los estados miembros de la CEMAC y la UEMOA. De esta manera Francia se asegura el control del sistema monetario. La convertibilidad que garantiza Francia queda vacía de contenido puesto que tiene capacidad de imponer acciones correctoras previas que podrían implicar su activación.

Sylla y Pigeaud nos explican cómo el sistema mantiene a Francia al timón de un sistema monetario al servicio de sus intereses económicos en África (Françafrique). Francia devalúa las divisas africanas cunado le conviene sin tener en cuenta las consecuencias para los países afectados para eludir su compromiso de sostener el tipo de cambio con el euro. En definitiva su garantía es un brindis al sol sin consecuencias prácticas. Francia entra en la unión monetaria europea arrastrando a los países africanos que ahora se encuentran en la zona euro compartiendo su divisa con países mercantilistas como Alemania lo cual socava su competitividad. Francia impone sus acuerdos a la zona euro y, a la vez, los países africano acaban padeciendo un diseño institucional que es calco del de la zona euro –bancos centrales independientes, condiciones de convergencia, comiteés de convergencia de la zona franco– pero sin las mínimas apariencias de soberanía democrática que intentan presentarse a los países europeos.

Nos aclaran también por qué obstaculiza el desarrollo económico de los países africanos por ejemplo dificultando sus exportaciones, impidiendo el desarrollo de mercados de crédito locales y los procesos de acumulación de capital o el desarrollo de políticas públicas de desarrollo que permitan movilizar plenamente sus recursos económicos. Los autores concluyen analizando un status quo que es insostenible pero que, como podíamos sospechar por nuestra experiencia en España con el euro, cuenta con numerosos valedores —economistas, organismos multilaterales, elites oligárquicas— que lo respaldan con manidos argumentos sobre las ventajas de la estabilidad monetaria. Estos argumentos por supuesto ignoran la estabilidad que de verdad importa: la de los hogares africanos que ven cómo, década tras décadas, sus proyectos vitales quedan cercenados por el subdesarrollo condenando a muchos a buscarse la vida fuera de sus fronteras. El hecho de que estos países sean gobernados por regímenes con dudosas credenciales democráticas, sobre cuyos dirigentes Francia puede ejercer en cualquier la amenaza de sacar dossieres confidenciales, facilita también la perpetuación de un sistema monetario que claramente no beneficia a la población y que debe ser superado.

Como alternativas contemplan una unión monetaria auténticamente africana o una ruptura en monedas nacionales manteniendo un espíritu de colaboración entre los estados.

¿Por qué es importante hablar del sistema monetario africano? El economista Bernard Lietaer relató que en cierta ocasión, el Nobel Paul Krugman le hizo el siguiente consejo profesional:

–¿Nunca te dijeron? Nunca toques el sistema monetario…puedes tocar todo los demás, pero nunca toques el sistema monetario. Puedes despedirte del Nobel…si tocas el sistema monetario.

Hablar de sistemas monetarios molesta a las élites. Es demasiado incómodo.

La soberanía monetaria no es una cuestión trivial y, sin embargo, la mayoría de los economistas lo tratan cómo un tabú. Si vive Vd. en un estado que ha renunciado al pleno ejercicio de su soberanía monetaria pregúntese por las causas, quién sale ganando y quién sale perdiendo, quiénes lo justifican como si fuera un bálsamo de fierabrás para todos los males patrios porque aporta “estabilidad” y, sobre todo, si de verdad su estado está garantizando un nivel de vida digno y oportunidades para su ciudadanía. Son preguntas demasiado importantes como para pretender que el sistema monetario es una cuestión que debe dejarse en manos de los expertos.

Con una magnífica introducción del economista Bill Mitchell, este libro se encuentra en lengua inglesa, publicado por Pluto Press, y en francés con el título L’Armé Invisible de la Françafrique, Un histoire du franc CFA, publicado por Éditions La Découverte


Fanny Pigeaud es una periodista independiente que colabora habitualmente con Médiaparte y cubre temas africanos y sobre las relaciones francoafricanas. También es autora del libro A Decade of Cameroon (Brill, 2019).

 

El Dr. Ndongo Samba Sylla es un economista Senegalés especializado en economía del desarrollo. Ha trabajado como asesor técnico de la presidencia de la República de Senegal. Actualmente es un gestor de un programa de investigación en la oficina de África Occidental de la Fundación Rosa Luxemburgo en Dakar. Sus publicaciones abarcan temas tales como el comercio justa, los mercados de trabajo en países en vías de desarrollo, los movimientos sociales, la teoría democrática y la soberanía económica y monetaria.


jueves, 4 de febrero de 2021

¿Y ahora quién tiene la pelota?

 


La semana pasada estaba leyendo un artículo que criticaba el paquete de recuperación y resistencia de la próxima generación de la UE. El autor utilizó la famosa frase de Virgilio “timeo Danaos et dona ferentes” (Cuidado con los griegos que traen regalos) para sugerir que el fondo de la UE de la próxima generación será un caballo de Troya para otra ronda de reformas neoliberales. Pero creo que se le escapó el detalle de que fue España quien pagó el regalo como expliqué en un artículo anterior.

Cuando el Consejo Europeo de julio del año pasado acordó aprobar un paquete de ayuda financiera, que aparentemente incluiría una transferencia neta de recursos a los países del sur de Europa que habían sido los más afectados por la pandemia de COVID-19, nuestra Izquierda proeuropea estaba exultante. . Pablo Iglesias, el líder de Podemos declaró que el acuerdo europeo permitió al Gobierno continuar con sus políticas sin recortes presupuestarios y con condiciones “blandas”. Asumieron que miles de millones de euros entrarían en la economía española. Este dinero podría usarse para hacer una transición radical de nuestra economía dejando el modelo basado en la industria de bajo valor agregado y el turismo, que había demostrado ser un gigante con pies de barro en cuanto la pandemia golpeó nuestra economía, y desarrollar una economía basada en un Pacto Verde, e invertir en Investigación y Desarrollo e industrias innovadoras. A diferencia del rescate anterior de 2012, ¡esta vez era diferente!

No entiendo cómo se puede hacer eso enviando fondos a Bruselas y recuperando la misma cantidad con una propina por buen comportamiento neoliberal.

Hungría y Polonia estaban indignadas por la propuesta de la Comisión Europea de incluir el estado de derecho como condición para beneficiarse de los fondos de la UE de próxima generación. Liderados por xenófobos de extrema derecha, los dos países fueron vilipendiados por los políticos españoles de izquierda y los medios progresistas. Sí, Orban y Adrzej Duda son personajes desagradables y políticos de extrema derecha. Pero la izquierda española no se dio cuenta de lo importante que era defender la soberanía popular de los embates de un cuerpo de tecnócratas no electos. Una vez más, la izquierda española demostró ser ilusamente ingenua con respecto a las verdaderas intenciones de Bruselas y eligió el lado equivocado en la disputa política que siguió entre Bruselas y los canallas de Europa del Este.

De hecho, los fondos de la UE para la próxima generación pronto pueden resultar más dañinos para los países del sur de Europa que el anterior rescate de 2012 con sus condiciones draconianas y la intromisión obscena de la llamada troika, la desagradable coalición de tecnócratas del BCE, la Comisión de la UE y el FMI para la aplicación de una austeridad cruel e insensata a las naciones del sur de Europa. Esto es así porque estos fondos se han convertido en una excusa para que el Gobierno de España evite el impulso fiscal necesario para compensar el colapso de la producción provocado por la pandemia. De hecho, un informe del think tank Bruegel muestra que España había aprobado en 2020 uno de los paquetes de impulso fiscal inmediato más pequeños entre las medidas fiscales discrecionales de 2020 aprobadas por las economías avanzadas. El problema es que los fondos Next Generation EU no estarán disponibles hasta la segunda mitad de 2021 y la mayor parte solo llegará después de 2022. Demasiado poco, demasiado tarde. Lo que es especialmente preocupante es la sospecha de que una gran parte de los fondos se destinará principalmente a las grandes preocupaciones oligopólicas de España.

Uno solo puede quedar consternado por la ignorancia de la izquierda sobre la verdadera naturaleza de la Unión Europea. La UE no fue creada para financiar los gastos de otros países, sino para abrir mercados a los países exportadores netos y hacer cumplir una agenda de intervencionismo estatal neoliberal. Los países del norte de Europa no transferirán fondos a los países del sur de Europa sin algún tipo de compensación.

La UE ahora se ha dado cuenta de que no necesita una troika en España. Ahora utiliza buenas palabras pero sigue empleando la mano dura. Todo lo que necesita es que los gobiernos nacionales comprendan cuál es su lugar en la jerarquía de las naciones europeas. Se les puede engatusar fácilmente para que se sometan con la promesa de transferir unos pocos decimales de su PIB como compensación por ceder su mercado a los exportadores netos.

Tanto Pablo Iglesias como Pedro Sánchez se presentaron con programas que prometían deshacer los aspectos más letales de la contrarreforma impuesta por Merkel, Sarkozy y Barroso en España durante la crisis de 2010-2012. Habían prometido revertir la reforma laboral de 2012 que fue impuesta por dictamen a través de una carta de los banqueros centrales “independientes” Jean Claude Trichet y Miguel Ángel Fernández Ordóñez enviada al entonces presidente Rodríguez Zapatero. Pedro Sánchez dijo en mayo del año pasado que su gobierno iba a “recuperar los derechos laborales arrebatados” por la reforma de 2012. Pablo Iglesias advirtió ese mismo mes que la reforma laboral se derogaría al completo y advirtió al PSOE que “lo firmado obliga”.

Pero, ¿cumplirán?

España no se unió a los xenófobos de Europa del Este en la batalla para asegurar que Bruselas no tuviera la capacidad de imponer un conjunto de reformas neoliberales como condición para acceder a nuestro propio dinero. Un error garrafal para Pablo Iglesias; quizás no tanto para Pedro Sánchez cuyas declaraciones y promesas “progresistas” al electorado fueron un engaño para los votantes de su partido. Pedro Sánchez es tan neoliberal como Ursula von der Leyen.

Al aceptar dar a Bruselas una transferencia adicional de miles de millones provenientes del presupuesto del Estado español con la esperanza de recuperar la misma cantidad más algunos decimales de nuestro PIB, Pedro Sánchez efectivamente le ha entregado el balón a Ursula von der Leyen. Ahora ella decide quién juega con él y cuánto tiempo.

Ayer conocimos que Bruselas suspenderá los fondos de recuperación si los países “no cumplen satisfactoriamente los objetivos de sus planes”. La dura condicionalidad exigida por países como los Países Bajos y Austria aparentemente fue evitada en el Consejo Europeo. Pero ahora sabemos que la condicionalidad se ha reintroducido a través de documentos elaborados por una Comisión Europea no elegida democrácticamente.

Un documento reciente de la Comisión Europea aclara que el acceso a los fondos requerirá “Planes de Recuperación y Resiliencia” que “deben estar compuestos por reformas e inversiones, agrupadas en componentes coherentes”. “Las reformas serán fundamentales para garantizar la ejecución eficiente y eficaz de las inversiones proporcionando un entorno empresarial y administrativo propicio y evitando el mal uso de la financiación de la UE”. Estos planes “mejorarán el funcionamiento de la economía y la sociedad y la sostenibilidad de las finanzas públicas, para crear puestos de trabajo, fortalecer las políticas activas de empleo y apoyar las transiciones laborales donde sea necesario, para mejorar el crecimiento inclusivo y la cohesión social y para conseguir sectores, economías y sistemas más preparados para el futuro y más resistentes a los impactos y al cambio “.

Todos sabemos lo que significan las reformas estructurales, tal como lo exige la UE, pero, si no es así, el documento aclara que las reformas “también podrían generar ahorros presupuestarios (tales como reformas de las pensiones o la eliminación de subsidios nacionales perjudiciales para el medio ambiente)”. También serán juzgadas por su “impacto en el déficit y la deuda presupuestaria del Estado”. La UE salpimienta esto con menciones a pactos verdes atractivos para algunos progresistas. El lobo se viste con piel de cordero pero sigue siendo el mismo lobo.

Habiendo caído en la trampa, el gobierno español ahora necesita proporcionar detalles sobre las reformas que debe introducir antes de que se desembolse el dinero. Y aquí es donde las cosas empiezan a ponerse turbias; tan turbias que incluso el exasesor de Pedro Sánchez y Rodríguez Zapatero, Jordi Sevilla Segura, de quien se presumiría estar bien informado, tuvo que confesar en un tuit hoy que no tenía ni idea de qué reformas estaba enviando el Gobierno a Bruselas. “No las conozco. No se han presentado al Parlamento, ni a la opinión pública (salvo filtraciones parciales de una)”.

La ministra de Economía, Nadia Calviño, dijo en el Parlamento la semana pasada que los planes de reforma iban de camino a Bruselas, si es que no habían llegado ya. ¿Qué tipo de declaración fue esta? ¿Hay planes del Gobierno español ahí o no? Parece que el Gobierno ha enviado propuestas muy vagas para evitar ampliar la brecha entre los dos socios del gobierno de coalición. Sabemos que Calviño quería retractarse de las promesas de reforma laboral y reemplazar la derogación prometida de las leyes laborales regresivas de 2012 por un nuevo conjunto de reformas suavizadas que serían atractivas para el empresariado. El ministro de Seguridad Social Escrivá también quiere reducir las futuras pensiones aumentando el número de años cotizados de 25 a 35. Al parecer, ha quedado congelado después de que Podemos se negara a apoyarlo. Por el momento, Pedro Sánchez ha decidido apaciguar a su socio menor de coalición… por el momento.

El tiempo da y quita razones. Quizás los ministros podemitas del Gobierno puedan frenar el intento de Calviño y Escrivá de abortar la derogación de las reformas conservadoras introducidas bajo Zapatero y Mariano Rajoy. Yolanda Díaz, la ministra de Trabajo que viene de Unidas Podemos, está luchando para conseguir medidas que acaben con la alta tasa de temporalidad en el mercado laboral español. Veremos qué resulta de esto, pero cada vez resulta más evidente que las promesas no se cumplirán y que el acuerdo de coalición es ahora papel mojado.

Lamentablemente, Úrsula ahora decide cómo, cuándo y cuánto dinero recibe España.  El tiempo no se detiene. Este año, con una pandemia descontrolada y nuevas medidas de confinamiento y restricciones para los sectores de ocio y restauración, es poco probable que la economía española se recupere. Necesitamos que nos devuelvan el dinero —más los decimales del PIB—, por lo que al gabinete español le costará resistirse a las demandas de la Comisión.

Se miente sistemáticamente al pueblo español con vagas promesas de reformas progresistas realizadas durante las campañas electorales que luego se abandonan cuando llega el momento de gobernar y los políticos deben actuar “responsablemente” y cumplir con nuestros “compromisos internacionales” con nuestros “socios” europeos.

Pero la verdadera pregunta es qué legitimidad tiene un órgano de tecnócratas no electos para decidir qué reformas son las adecuadas para España, eludiendo cualquier debate en el Parlamento, y exigir que el Gobierno envíe planes detallados a cambio de nuestro dinero. Esa es la “democracia” en la Unión Europea: una farsa en la que los estados miembros le dan a la Comisión Europea el poder de intimidar a los estados; todo a través de un proceso opaco y antidemocrático.

Observatorio de balances sectoriales. Retirada prematura de estímulos fiscales durante el 2º trimestre de 2020.

 

Como venimos haciendo desde hace algunos trimestres, analizamos de nuevo la evolución de los balances sectoriales aprovechando la reciente publicación de la contabilidad nacional por sectores institucionales correspondiente al tercer trimestre.

El análisis del segundo trimestre se caracterizó por el crecimiento sin precedentes del déficit público medido como necesidad de financiación. En el tercer trimestre, en cambio, nos ha llamado poderosamente la atención cómo el Estado inmediatamente ha tratado de corregir el déficit del período anterior. De hecho la necesidad de financiación, según publica el INE, fue de apenas 2.897 millones € frente a los 61.589 millones del anterior trimestre. En el gráfico el sadlo del Estado es casi imperceptible. Se consiguió la situación inaudita de que los tres sectores institucionales alcanzasen saldos cercanos a 0.

Balances sectoriales 2020T3

Serie temporal de los balances sectoriales

 

Puede haber factores estacionales que expliquen este comportamiento y, efectivamente, la serie histórica muestra que el tercer trimestre suele incluso mostrar un saldo positivo en los últimos años de relativa bonanza.

Capacidad o necesidad de financiación de las administraciones públicas por trimestre.

Sin embargo, nos resulta muy preocupante porque delata una falta de comprensión del Gobierno acerca de la gravedad de la crisis que nos acecha. La política de Calviño, Montero y Pedro Sánchez solo puede calificarse de temeraria e irresponsable. Han confiado en que la reapertura de la actividad económica y la “salvación” de la temporada turística sería suficiente para obrar el milagro de la recuperación en “V” y, por tanto, pensaron que ya no sería necesario incurrir en más gastos extraordinarios. Esta actitud explica por qué, tras la desastrosa experiencia del segundo trimestre, no se optara por un plan de inversión pública en nuestro deteriorado sistema sanistario, en el desarrollo de una vacuna, en la contratación del personal sanitario que urgentemente necesitamos (ya no hablemos de darle una compensación económica por haber hecho una esfuerzo heroico durante el segundo trimestre; por toda recompensa el personal sanitario debe conformarse con aplausos desde los balcone a las 20:00), en la dotación de camas UCI o en articular un sistema de vigilancia de la COVID-19 adecudamente dotado de rastreadores. Por supuesto nada de ayudas a los sectores arruinados por los tres meses de confinamiento.

La actitud del gobierno español ha sido suicida. Han tirado por la borda un tiempo precioso para cortar de raíz la pandemia o, al menos, poner los medios para evitar que una segunda oleada fuera tan nociva o que se pudiera extender a una tercera ola. Nos da la impresión de que el Gobierno de España ha decidido no reaccionar ante una situación catastrófica confiándolo todo a los fondos Next Generation EU que se propusieron en el Consejo Europeo de julio. Se ve que en ese momento Calviño y Montero decidieron que su trabajo había terminado y que tenían que ceñirse a evitar que aumentase el déficit del Estado aplicando la austeridad preventiva que exige el disfuncional diseño de la unión monetaria europea.

Es innegable que la reapertura de la actividad ordinaria durante el verano ayudó a que la producción recuperase algo de tono muscular. Pero tras meses de postración la recuperación solo podía ser parcial. Así lo delata la evolución de la renta nacional. La recuperación observada en el tercer trimestre solo puede describirse como el rebote del gato muerto.

Serie histórica: renta nacional (fuente INE)

Durante el tercer trimestre los hogares revirtieron en parte el ahorro acumulado durante el segundo trimestre. Aun así lo reciente del trauma experimentado por la población, la falta de claras perspectivas económicas, la sensación de incertidumbre e inseguridad que prevalecen han dado como resultado que la tasa de ahorro haya sido espectacularmente elevada, la segunda más alta en la serie histórica desde 2009.

Ahorro de los hogares (INE)

Evidentemente esto ha tenido su impacto en la capacidad de financiación de las empresas que han tenido uno de los registros más pobres de los últimos años. Pero éste es un dato agregado. Nos tememos que la calidad de los balances de muchas empresas se habrán deteriorado caminando sin remedio hacia el concurso de acreedores. Lo que nos revela el análisis de balances sectoriales es que no sería posible que las empresas no financieras mejorasen sus balances si otros sectores no están dispuestos a aportar los activos financieros que lo hicieran posible. En este tercer trimestre todos lo sectores actuaron con cautela; nadie quiso correr grandes riesgos. El magro endeudamiento de unos se correspondió con el escueto ahorro de los otros sectores.

Capacidad o necesidad de financiación para las sociedades no financieras

La gravedad de la crisis económica que aflige a toda la zona euro se refleja también en la atonía de la demanda exterior. Si hubo un pequeño superávit de la economía española la explicación más plausible está en las condiciones deprimidas de la demanda nacional que compensaron la pérdida de exportaciones e ingresos turísticos.

lunes, 11 de enero de 2021

El sistema de compensación de pagos

 

Publicado originalmente en La moneda del pueblo

En los sistemas monetarios modernos la mayor parte del dinero que emplean los ciudadanos es dinero bancario. ¿Qué ocurre cuando queremos utilizar ese dinero para pagar a un acreedor? Supongamos que Vd. ordena a su banco una transferencia de 1.000 euros a favor de su acreedor. El banco utilizará una plataforma informática para procesar el pago. Por ejemplo en España existe el Sistema Nacional de Compensación Electrónica (SNCE) que gestiona la Sociedad Española de Sistemas de Pago (IBERPAY), empresa privada cuyos accionistas son las entidades participantes en el SNCE. Lo que hará su banco (que llamaremos Banco A) es cargar en su cuenta corriente los 1.000 euros. A través del sistema de compensación de pagos se cargará el mismo importe en la cuenta que mantiene el Banco A en el Banco de España y se abonarán en la cuenta del banco del acreedor (que llamaremos banco B). Finalmente el Banco B verá el cargo en su cuenta del Banco de España y abonará la cuenta del acreedor.

Para los que tengan conocimientos de contabilidad puede ser útil representar mediante las clásicas T contables la operación.

Ilustración. Apuntes contables que reflejan una transferencia a través del sistema interbancario.

Es fácil comprobar cómo cada transacción entre dos partícipes del sistema de bancos centrales genera una secuencia de asientos contables. El sistema de reservas bancarias no es más que una gran base de datos que mantiene el banco central, una cuenta de mayor dentro de la contabilidad del banco central que siempre tiene que estar equilibrada con un valor neto de 0.

¿Qué ocurre cuando el pago ocurre entre sendos residentes de dos países distintos de la zona euro? Los miembros de la Unión Monetaria Europea utilizan el «Sistema Único de Pagos Europeo o SEPA (por las siglas en inglés Single European Payments Area). En las operaciones entre bancos centrales de la zona euro de nuevo se utiliza dinero creado por los bancos centrales integrados en el Eurosistema y que todos ellos aceptan. Cuando un banco español tramita un pago a favor de un banco alemán la operativa es muy similar al de un pago entre entidades españolas. Si un banco español ordena transferir 1 millón de euros a favor de un cliente de un banco alemán, el Banco de España simplemente cargará en la cuenta de reservas que mantiene el banco español en su balance el importe transferido y abonará la cuenta TARGET2 que mantiene en el BCE. A su vez el BCE abonará la cuenta en TARGET2 que mantiene el Bundesbank. En su contabilidad el Bundesbank anotará un asiento de cargo en su cuenta TARGET2 y abonará la cuenta de reservas del banco comercial alemán. La consecuencia de esta secuencia de asientos será que en el balance del TARGET2 el Banco de España tendrá una posición deudora y el Bundesbank una posición acreedora.

La salida de depósitos hacia Alemania durante la crisis financiera global y, más recientemente, la creación de depósitos por el Banco de España para comprar títulos de deuda española que se hallaban en las carteras de bancos extranjeros han tenido como consecuencia que el saldo TARGET2[1] de España se haya tornado cada vez más negativo. Algunos comentaristas han interpretado esto como una deuda del estado español con el resto de países de la zona euro, en especial con Alemania. Sin embargo esta interpretación no es correcta. Es cierto que los saldos en TARGET2 para España y otros países del sur se han tornado crecientemente negativos mientras que el saldo de Alemania se hacía cada vez más positivo. Sin embargo, no hay ningún pasivo exigible. Si un importador español ha pagado a su acreedor alemán ha saldado su deuda. Nadie debe nada a nadie. El saldo en TARGET2 simplemente refleja que ha habido un flujo de depósitos desde España a Alemania y otros países y por tanto no es más que el registro estadístico de estas transacciones. Se trata de un pasivo nocional sin fecha de vencimiento y que por tanto no es exigible.

[1] TARGET2 es un sistema de pago propiedad del Eurosistema, que también se ocupa de su gestión. Es la principal plataforma europea para el procesamiento de grandes pagos y la utilizan tanto los bancos centrales como los bancos comerciales para procesar pagos en euros en tiempo real.