Cita de Roosevelt

"Ningún país, sin importar su riqueza, puede permitirse el derroche de sus recursos humanos. La desmoralización causada por el desempleo masivo es nuestra mayor extravagancia. Moralmente es la mayor amenaza a nuestro orden social" (Franklin Delano Roosevelt)

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jueves, 3 de marzo de 2022

Encuentro en Mallorca: conversación con Warren Mosler. Parte 1/3


Esta es la parte 1 de 3 de una serie que he extraído de una larga entrevista con Warren Mosler celebrada en Mallorca el 14 de octubre de 2021.

Stuart Medina (SMM): Un buen punto de partida es tu relato sobre la inflación y las tasas de interés. Empecemos por la inflación. Con frecuencia arguyes que la inflación no siempre está impulsada por la demanda. De hecho, se podría argumentar que [la inflación impulsada por la demanda] es un evento poco común. Después de eso podemos hablar de tipos de interés.

Warren Mosler (WM): La inflación se define académicamente como el aumento continuo en los precios al que se enfrentan los agentes  que buscan comprar cosas hoy para entrega a plazo, ya sea la próxima semana, el próximo mes, el próximo año o dentro de cinco años. Pero quieren comprarlo ahora para esas fechas. Y se enfrentan a lo que me gusta llamar una estructura temporal de precios. El aumento continuo de esa estructura temporal de precios es académicamente la tasa de inflación. Con tipos de cambio flotantes, también es una función directa de la tasa de intervención del banco central.

Entonces, si tienes una política permanente de tasa cero, algo como la que tiene Japón ahora, donde [el Banco Central] controla hasta [los vencimientos] a diez años en el cero porciento, la estructura temporal de los precios es plana. Entonces, la tasa de inflación bajo la definición académica —tal como yo la leo— es cero, porque los agentes están mirando precios planos en relación con los precios al contado. Entonces, si soy un fabricante de oro, puedo comprar oro hoy para la fabricación de joyas a $ 1.800 la onza. Pero tengo otras opciones: podría comprarlo dentro de un año por $ 1,800 o dentro de diez años por $ 1,800 más algunos gastos de almacenamiento, primas de seguro y otros gastos diversos. Pero a todos los efectos es el mismo.

Ahora, si el banco central subiera las tasas, digamos al 1% desde cero, la estructura temporal de las tasas se encarrilaría ahora en el 1% en lugar de cero. Entonces, el precio del oro por cada año a futuro que quisiera comprar aumentaría. Los precios subirían continuamente a una tasa compuesta del 1%, por lo que la tasa de inflación sería del 1%. Según la definición académica de inflación —como yo la leo— el banco central fija la tasa de intervención, que es la tasa de inflación, la estructura de las tasas de intervención.

La Reserva Federal solo determina tipos de interés a un día, como en la Unión Europea, y permite que la estructura temporal se ajuste a lo que los participantes del mercado anticipan que hará la Fed. Ésa es su elección de política. Así que hoy, con un bono a diez años al uno y medio por ciento, se podría decir que la estructura de precios a plazo está aumentando linealmente a un promedio del uno y medio por ciento anual durante diez años. Para las personas que buscan comprar cosas hoy para entrega el próximo año o el siguiente, —y estas podrían ser alguien que quiera comprar una casa que se va a tardar un año en construir o que quiere construir una fábrica que va a tardar tres años en construirse— hay que mirar los precios futuros de esas cosas. La estructura temporal de los precios, que está determinada por la tasa de política, es la tasa de inflación.

De acuerdo con esa definición, hoy no verías un titular que dijera que la inflación es del 4%, ¿verdad? Porque eso es lo que hizo el IPC respecto al  año anterior, que es algo muy diferente. Lo que tenemos hoy es lo que se llama un nivel de precios. Y si la tasa de inflación es cero, como lo es en yenes japoneses, eso no quiere decir que el nivel de precios no cambiará, subirá, bajará o se moverá lateralmente durante los próximos diez años. Significa que, ahora mismo, si quiero comprar algo para una entrega a un año, el precio a plazo es el mismo precio que el precio al contado.

La siguiente pregunta es, ¿qué determina la estructura de precios? Y una de las preguntas que surge es por qué los bancos centrales ni siquiera considerarán esto ni dedicarán tiempo o esfuerzo a tratar de ver cuál es la relación entre la estructura temporal de los precios y su tasa de intervención. Porque los bancos centrales creen que tienen el control utilizando la tasa de referencia.

Bueno, están buscando cambiar el nivel de precios, sin darse cuenta de que, cuando suben las tasas, lo que presumiblemente hace que baje el nivel de precios, están estableciendo una tasa de inflación más alta. No lo han mirado desde este punto de vista ni han investigado al respecto. Así que no es que tengan razón o no, es solo que ni siquiera se les ocurre mirar esto.

Veamos el nivel de precios. ¿Por qué los precios están donde están? ¿Por qué esto cuesta $ 10 o € 9? ¿De dónde viene este precio? Los [economistas] de la corriente principal no tienen una teoría del nivel de precios ni una forma de determinarlo independientemente de lo que fuera ayer. Entonces simplemente dicen que es histórico, porque no tienen nada mejor y sus matemáticas no funcionan para determinar el nivel de precios como dicen.

SMM: Es un relato de regresión infinita como el valor de la teoría del trabajo marxista. Los precios están determinados por la cantidad de trabajo socialmente necesario para sacar ese oro de una mina, sí, pero ¿cuánto valía esa hora de trabajo para empezar?

La moneda es un sencillo monopolio público

WM: No entienden la fuente del precio. Lo que reconocí con la TMM, desde el inicio, es que la moneda es un sencillo monopolio público. La economía necesita los fondos del gobierno para pagar impuestos y el gobierno dicta los términos de cambio cuando gasta, —lo sepa o no. Entonces, lo que pueden hacer los mercados, y eso es lo que reconoce la corriente principal, es establecer un valor relativo. Y lo que hacen sus modelos es intentar determinar el valor relativo. Puedo decirles por qué los melocotones cuestan el doble que las manzanas o 1 hora de trabajo es suficiente para comprar tres pizzas. Los mercados pueden determinar el valor relativo, pero los mercados no pueden determinar el valor absoluto. No pueden determinar si la hora de trabajo debe ser de $ 10 o €9 por hora.

Los mercados pueden determinar el valor relativo, pero los mercados no pueden determinar el valor absoluto.

SMM: Es como decir que puedo decir que esta distancia es el doble de la otra distancia, pero alguien tiene que definir un patrón de medida.

WM: Eso es lo que llamo valor absoluto. La única información que obtienen los mercados sobre el valor absoluto proviene del gobierno a través de su estructura institucional.

SMM: Lo que estamos viendo con el mercado de la electricidad en Europa en este momento es que una estructura institucional está determinando los precios en el mercado. No tiene nada que ver con el costo de producción.

WM: Exactamente. Y la estructura institucional tiene un gran efecto sobre el valor relativo.

Si el gobierno necesita pagar por soldados y nadie más quiere a esas personas, entonces está estableciendo su valor. Ganan lo que pagan por ellos.

Estos soldados pueden decir

—Necesitamos el dinero para pagar el impuesto”

y nosotros decimos,

—Esto es lo que pagaremos.

Se quedan pillados en esas condiciones en este momento. El gobierno, por supuesto, está fijando algún precio en términos de oferta y demanda de divisas.

La demanda proviene de la obligación tributaria, que luego provoca que el sector privado necesite el dinero del gobierno. Entonces no ocurre nada antes de la obligación tributaria. Allí comienza la historia. El relato convencional sobre el dinero comienza con el gobierno recaudando impuestos y, lo que no recauda, lo tiene que pedir prestado.

Pero nosotros lo vemos al contrario —tal como funciona— donde el gobierno gasta primero y luego se pagan los impuestos. Pero no pueden gastar primero sin crear la obligación tributaria. Una vez que se establece la obligación tributaria, el gobierno está en condiciones de dictar los términos de intercambio. Por tanto, el nivel de precios es necesariamente una función de los precios que paga el gobierno cuando gasta. Yo solía agregar además la garantía exigida cuando presta porque, si el gobierno prestara, por duración indefinida, sin exigir garantías, cualquiera podría pedir prestado todo el dinero que quisiera y convertirse en el agente del gasto público. Si lo obtienes a cambio de nada, no tiene valor y eso resultará en hiperinflación. El dinero no valdría nada. Podrías pedir el dinero, pagar los impuestos y ya nadie se preocuparía de nada.

Sin embargo, si miras con atención, cuando un banco presta, el deudor firma un pagaré y aquél te entrega un saldo en su cuenta. Le dan un cheque; están comprando un pagaré. Es una compra de un pagaré firmado. Por tanto, prestar es una compra de activos [financieros] por parte de un banco. Y cualquier compra realizada por un banco se paga aumentando el saldo en la cuenta de alguien. Eso crea un nuevo depósito o una adición a un depósito existente. Este es dinero nuevo, por así decirlo, si defines los saldos bancarios como dinero, y así lo considera todo el mundo.

Los bancos del sistema bancario comercial son agentes del Estado porque disfrutan de una ficha bancaria. Tienen una cuenta en el banco central. Están completamente regulados. La supervisión incluye a quién pueden prestar, qué garantías tienen que proporcionar, su gerencia, cuánto pueden pagar a sus gerentes, si pueden pagar un dividendo sobre sus beneficios,… todo. Los supervisores bancarios tienen un acrónimo, CAMELS[1], que explica lo que regulan, que es todo. Si los bancos son agentes del Estado, entonces puedo decir que los préstamos bancarios son un subconjunto del gasto público en la compra de activos financieros.

Entonces nos sigue valiendo este simple aserto. El nivel de precios es una función de los precios que paga el gobierno cuando gasta. No tenemos que matizar más en lo relativo a los préstamos. Ésta es la única fuente de valor absoluto. Entonces, el nivel de precios no cambia sin algún cambio en la información del valor absoluto proveniente del Estado.

El nivel de precios es una función de los precios que paga el gobierno cuando gasta.

SMM: ¿Cómo se pone en la ecuación el hecho de que el gobierno compra una variedad de productos y no un solo producto uniforme homogéneo?

WM: Queda determinado por lo que se debe ofrecer al margen: lo que la población tiene que hacer para obtener un dólar adicional del gobierno. Pero no es la misma oferta para todos. Para alguien podría ser una hora de trabajo y para otro un kilómetro adicional de carretera.

El gobierno no sólo está influyendo en el nivel absoluto de precios. También podría estar influyendo en el nivel de precios relativos. Si deciden que quieren manzanas para todos en el ejército, el precio de las manzanas sube. Si quieren que todos en el ejército usen un reloj Rolex, el precio de los relojes Rolex aumenta.

El gobierno crea una demanda nocional, pero no hay demanda agregada mientras el gobierno no gaste. Es la fuente de la demanda agregada. Yo lo llamo filtro de la demanda. ¿Cómo llegan los dólares del gobierno al contribuyente? Si simplemente contratara a todos, digamos que gravasen las casas de todo el mundo, entonces todos trabajarían para el gobierno y éste les daría un empleo. En este caso, el filtro de la demanda solo tiene un estrato. Pero si tomasen todo el [presupuesto] de $ 5 billones, o lo que fuera, y se lo dieran a un contratista y dijeran «aquí tienes; gestiona la economía» entonces obtendrías resultados muy diferentes. Podría quedarse con un montón para él resultando en una distribución completamente diferente.

SMM: Entonces esta persona sería quien fijara los precios en lugar del Gobierno.

WM: Exactamente. Especialmente si no le dieran instrucciones. Si le dan dinero sin instrucciones, entonces se convierte en un agente del gasto público en términos de nivel de precios. Si el gobierno te paga un cheque de la Seguridad Social, puedes salir y decirle a la gente lo que tienen que hacer para obtener tu dinero. Pero si dicen «aquí hay dinero para comprar un coche» o «aquí hay dinero sólo para comida», entonces la historia cambia.

SMM: Cuando hablaste de los bancos, dijiste que compran esos pagarés a sus prestatarios. Es de suponer que esos prestatarios devolverán sus préstamos y se cancelará el pagaré, así como los depósitos que se crearon cuando se les entregó el pagaré por primera vez. ¿Qué sucede cuando un prestatario quiebra y no puede pagar?

WM: Entonces ese depósito queda pendiente. El capital bancario se ha reducido y eso es una pérdida para los accionistas. Entonces todo se equilibra al final.

SMM: Recientemente el Banco Centra Europeo redefinió su objetivo de inflación. Solían decir que era inferior pero cercano al 2%. Ahora dicen que permitirán que la inflación exceda un poco ese objetivo. Sin embargo, ¿espera que la Fed o el Banco Central Europeo suban las tasas de interés [en respuesta a los recientes aumentos de precios]?

WM: Interpretan la tasa de interés al revés. Entonces, la respuesta a esta pregunta es, si creen que la inflación, como quiera la definan o informen (el IPC, el subyacente, todas estas cosas) de alguna manera supera sus objetivos, como fuere que eso signifique, entonces su respuesta será aumentar las tasas porque creen que la secuencia de causa y efecto es «subimos las tarifas; la inflación desciende». Ahora bien no tienen ninguna evidencia sólida ni teoría que lo soporte, pero se lo creen. Ése es su relato y se apegan a él.

Podemos darles toda la teoría y la evidencia de lo contrario. [Sin embargo] temen que si su relato monetario y de tipos de interés fuera al revés, la conclusión lógica es que los bancos centrales realmente no podrían hacer tanto contra la inflación de entrada. De hecho, nunca han podido. Es por eso que nunca creerán nuestro realto porque saben que se quedarían sin trabajo.

Mientras tanto, la TMM ha señalado varias cosas que la profesión económica ha interpretado totalmente al revés en detrimento de la economía y del nivel de vida durante mucho tiempo. Una es la secuencia del gasto. Piensan que tienen que recibir dinero a nivel federal para poder gastar. Señalamos que eso es al revés. Es la economía la que necesita el dinero del gobierno. Todo los modelos de economía convencional lo tienen al revés. Y son muchos modelos durante muchos años que han ganado muchos premios Nobel por tenerlos al revés.

SMM: Sus modelos fueron diseñados bajo el supuesto de un [sistema monetario] basado en el patrón oro.

WM: Ahora empiezan a comprender que el gobierno al menos imprime el dinero o crea el dinero cuando lo gasta. No han dado el siguiente paso que implicaría aceptar que todos sus modelos están mal; pero sí saben que todos sus modelos están averiados. Y eso incluye sus modelos de tasas de interés porque, si examinas todos sus pronósticos basados en sus modelos, todos yerran. Así que reconocen que sus modelos están quebrados. Entonces ese es un buen comienzo.

La segunda cosa importante que estamos diciendo es que entendieron las tasas de interés al revés. No se han acercado tanto a nuestro punto de vista en esta cuestión—al menos en público— como lo han hecho en el aspecto fiscal. Ya no están preocupados por el impago [de la deuda], pero están preocupados por la inflación. Por supuesto, la razón por la que se preocupan por la inflación es porque obligaría a los bancos centrales a aumentar las tasas para combatirla, lo contrario de lo correcto. Así que ahora les conviene poder hacer el gasto anticíclico sin preocuparse de que los bancos centrales vayan a subir las tasas porque eso sólo empeoraría las cosas.

Una vez comprendan que lo que les conviene es dejar las tasas de interés en cero, deberían quedarse así para siempre, que es lo que llevamos diciendo 35 años y lo que Japón ha demostrado durante 30 años.

Una vez comprendan que lo que les conviene es dejar las tasas de interés en cero, deberían quedarse así para siempre

SMM: También hay una lógica perversa en pensar que al aumentar las tasas de interés y hacer que la economía se desacelere, en realidad están disminuyendo la capacidad y aumentando la productividad. En realidad; están empeorando las cosas al desacelerar la economía.

WM: Examinemos su pensamiento. Recuerda la situación de Grecia. No tenían razón en que los griegos fueran holgazanes y no quisieran trabajar. Se demostró que los griegos trabajan más duro que nadie. Pero admitamos que tuviesen razón. Así que aquí tienes una población que es perezosa y no quiere trabajar. ¿Cómo los castigas? Bueno, impones austeridad y los dejas sin trabajo. ¿Qué sentido tiene eso? Entonces, incluso en sus propios términos, que están completamente equivocados, toda su lógica interna siempre ha sido completamente defectuosa desde el principio. Pero siempre ha funcionado políticamente y solo suceden cosas que funcionan políticamente. Si no funciona políticamente, no sucede.

Desafortunadamente siguen estando muy lejos de entender que comprenden las tasas al revés.

La segunda parte se  encuentra en este enlace

[1] CAMELS es un sistema de calificación internacional utilizado por los supervisores bancarios para calificar a las instituciones financieras, de acuerdo a seis factores simbolizados sus siglas. El acrónimo CAMELS significa “adecuación de capital, calidad de activos, gestión, ganancias, liquidez y sensibilidad”.

martes, 16 de julio de 2019

En respuesta a Roberts: defensa de la teoría monetaria moderna, la pieza que le faltaba al marxismo. Parte III


Ésta es la tercera parte de una serie de tres artículos. Las dos partes anteriores se pueden encontrar en estos vínculos:

El valor de la moneda

Una cuestión central en la crítica de Roberts es si el estado puede determinar el valor del dinero o no. Inclusive asimila nuestra teoría del valor del dinero a la propuesta del socialista utópico John Gray consistente en la emisión de títulos con un precio que representaría el valor de las aportaciones al stock nacional. El argumento no se sostiene porque la TMM se limita a describir la operativa de nuestro sistema monetario actual, no trata de hacer una propuesta utópica.
El valor de la mercancía queda determinado por el trabajo socialmente necesario para obtenerla. Pero, en términos monetarios ¿cuánto vale una hora de trabajo? Para Roberts el precio del dinero se decide en el tiempo mediante el movimiento del capital fijo así como por el tiempo de trabajo socialmente necesario. Pero lo que no queda claro es mediante qué mecanismos se produce tal proceso. Ya hemos visto que este razonamiento es circular. Además, en un sistema capitalista, con crisis periódicas de sobreproducción y burbujas financieras, un sistema descentralizado como el que postula daría lugar a constantes inflaciones y deflaciones de una intensidad mayor a la que vivimos habitualmente. En sus propias palabras el dinero “perdería [su valor] si no guardase relación con el valor creado por los sectores productivos de la economía capitalista que determina el trabajo socialmente necesario. El resultado será pues la inflación o la caída de los beneficios empresariales”.

El problema tiene solución más sencilla si introducimos al Estado en la ecuación. Si éste exige una cierta unidad de tiempo de trabajo a cambio de entregar una unidad de su moneda entonces el sistema de ecuaciones queda determinado. Tal solución resulta inconcebible si no se comprende el poder de monopolio del emisor que va más allá de definir cuál es la unidad de cuenta y la forma del dinero. Todo monopolista puede fijar el precio de aquello que produce dejando que el mercado decida qué cantidad adquiere a ese precio. En su descripción de la TMM Roberts nos atribuye la afirmación de que son los impuestos los que dan valor al dinero. Pero para la TMM la función de los impuestos es otra: crear demanda para asegurar que el dinero del Estado sea aceptado y por tanto reservar recursos reales que se canalizarán hacia los fines públicos. La explicación del precio del dinero está en la cita de Tcherneva que él mismo recoge en su texto pero cuya comprensión se le escapa: el precio del dinero queda fijado por lo que exige el Estado a cambio de entregar una unidad monetaria. Luego en el sector privado surge el vector de precios relativos de todas las demás mercancías que permitiría una equivalencia de unas mercancías con otras. Por ejemplo, si el estado paga la construcción de un hospital o el sueldo de un médico seguramente estará fijando una referencia para los precios de construcción y los sueldos de personal sanitarios formados en el mercado privado.


Esto obviamente es una simplificación pues en una economía capitalista se da una estratificación o filtro monetario lo cual quiere decir que para algunos agentes el acceso al dinero es menos costoso que para otros y además se dan situaciones de dominio de mercado dentro del sector privado lo cual implica que el precio de la moneda no puede ser igual para todos los agentes.


La propuesta de plan de trabajo garantizado (TG) es una herramienta que pretende introducir dinero a cambio de entregar una hora de trabajo. Es un programa completamente endógeno pues su tamaño crecería en coyunturas negativas estabilizando el ciclo. Es una potente herramienta de estabilización del ciclo económico y de los precios. El sueldo mínimo quedaría determinado de facto por el salario pagado por el TG. La forma de introducir el dinero en la economía importa y por tanto el TG está muy lejos de la renta básica universal (RBU) que lo introduce a cambio de nada. Sorprende que un marxista, tan obsesionado por vincular el precio del dinero a su representación de transacciones económicas reales, no se haya percatado de esta diferencia crucial.

El coco de la hiperinflación

El desconocimiento de las implicaciones de la soberanía monetaria lleva a que su gestión sea caótica en muchos países. Por ejemplo muchos países transigen con la inflación tolerando la indexación de precios y salarios o no entendiendo su papel central en la determinación del dinero. Esa comprensión escapa a Roberts y por eso su artículo incluye una admonición sobre los efectos inflacionistas de las políticas de gasto deficitario. Es un argumento de hombre de paja. Resultan irritantes, por aburridas y reiterativas, las constantes alusiones tanto de los críticos mainstream como de los marxistas a Zimbabue, Venezuela, Argentina o Turquía.

Para Roberts la función macroeconómica del déficit descrita por la TMM contraría el postulado de que el dinero solo tendría valor porque hay un valor en la producción que lo respalda. Si las expectativas de la producción financiada por los bancos no son validadas por el mercado, la moneda se devalúa al no corresponderse el dinero que circula en la economía con la producción real de bienes y servicios, aumentando el precio de éstos. Curiosamente a Roberts parece escapársele que los fracasos de las apuestas hechas por los bancos privados sobre la organización de la producción efectuada por los capitalistas también afectarían al valor de la moneda. Inconscientemente va de la mano de los neoliberales que solo ven riesgo de inflación en el gasto público pero nunca en los procesos de creación de dinero bancario.

Un lector atento de los trabajos de los teóricos de la TMM ya se habría percatado de que reiteradamente advierten de que si se pretenden ejercer políticas de gasto que superen la producción o recursos reales disponibles puede haber inflación, sea el origen del dinero estatal o bancario. Efectivamente en situaciones de caída dramática de la capacidad productiva, como la que siguió a la guerra de liberación del pueblo de Zimbabue y una desafortunada política de reparto de fincas entre antiguos combatientes o como cuando las potencias arrebataron a la República de Weimar tras la firma del Tratado de Versalles gran parte de su tejido productivo a la vez que se le exigían indemnizaciones exorbitantes, la pretensión de mantener el nivel de gasto nominal anterior puede desencadenar una hiperinflación.

Sin embargo, reconociendo que los gobiernos que disfrutan de soberanía monetaria no tienen una restricción financiera, en ningún momento los autores de la TMM han afirmado que puedan gastar sin límite. Decimos que tales gobiernos se enfrentan a límites en los recursos reales que están a la venta en su propia moneda. Puede ampliar su espacio fiscal elevando los impuestos pero su gasto tendrá que tener en cuenta esos límites.

La realidad es que, en el escenario actual en el que abundan los recursos ociosos y experimentamos una preocupante atonía de la demanda privada, es improbable que se produjere un proceso inflacionista si los gobiernos aplicaran una política fiscal expansionista. El contexto es importante para decidir qué políticas fiscales, de gasto y estructurales aplica el gobierno. En este sentido recomendamos la excelente revisión de Nathan Tankus, Rohan Gray y Scott Fulwiller sobre las causas de la inflación y cómo estabilizar los precios desde la perspectiva de la TMM (Tankus, Gray, & Fulwiller, 2019).

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El hombre de paja del trabajo garantizado

Ante la reciente crisis Roberts nos reprocha proponer simplemente un aumento del gasto público anticíclico en línea con otros neokeynesianos como Krugman. Estos autores defienden una estabilidad presupuestaria a lo largo del ciclo postura de la que estamos alejadísimos. Los teóricos de la TMM proponemos que el déficit público se convierta en una variable residual expandiéndose cuanto sea necesario para restaurar el pleno empleo, preferentemente mediante un plan de empleo garantizado.

Para Roberts nuestra propuesta de TG sería una mera política keynesiana para sostén del capitalismo. A partir de allí el artículo da patinazos más serios al aseverar que “al parecer no pagaría un salario digno”. Pero las últimas propuestas de TG en EEUU hablan de un salario de US$15,00 por hora, lo que se traduce a un salario anual de $27.000 que desafortunadamente muchos no ganan actualmente en el sector privado. De hecho pretendemos fijar unos estándares de contratación digna y salario mínimo que ninguna norma legal es capaz de garantizar actualmente. A Roberts le enoja también que el TG plantee fundamentalmente puestos no cualificados. ¡Evidentemente! Los ingenieros aeronáuticos y los técnicos informáticos no suelen estar en paro. Lo que pretendemos es buscar soluciones para los que son excluidos por un mercado del que, incluso en las recuperaciones económicas, se quedan fuera.

A Roberts el TG le recuerda a la Renta Básica Universal (RBU). No habrá seguido los debates entre los partidarios del TG y la RBU. Invito a los lectores a consultar la crítica a la RBU como operación de remate del neoliberalismo de este autor y de Andrés Villena (Villena Oliver & Medina Miltimore, 2017) o el artículo de Esteban Cruz que contrasta la función macroeconómica del TG frente al análisis meramente ético dentro de un marco neoclásico de los proponentes de la RBU (Cruz Hidalgo E. , 2017). La diferencie entre la RBU y el TG reside en que el primero pretende mantener el statu quo neoliberal con unidades de consumo mínimo aisladas en una sociedad desintegrada. En cambio el TG refuerza el poder negociador de los trabajadores y trastorna el marco de relaciones laborales para que la decisión sobre las tareas a realizar ya no dependa de una organización capitalista en exclusiva.

El hombre de paja de la restricción externa

Otro favorito de los críticos de la TMM es presentarla como una teoría solo apta para naciones que gozan de una moneda de reserva y no aplicable para otras en desarrollo. Reiteramos que no se puede elegir si la TMM se aplica o no. En todos los países los teoremas acerca del sistema monetario son los mismos.

La TMM ha defendido la libre flotación de las divisas para evitar que la soberanía fiscal se vea comprometida por compromisos que anclan su valor al de otro país. Estos obligan a supeditar la política económica de un estado al mantenimiento de un tipo de cambio mediante la inversión improductiva en reservas del banco central, la elevación de los tipos de interés y las políticas de depresión de la demanda interna que a corto plazo crean desempleo y a largo plazo perpetúan las situaciones de subdesarrollo porque deprimen la inversión de forma permanente.
Parecería que los tipos de cambio fijo son trucos de circulación que sí agradan a Roberts. Nuestra posición es que esas políticas cambiarias obligan a las naciones a practicar un mercantilismo que es deflacionista para la economía mundial ya que las obliga a mantener posiciones en reservas de divisas que suponen la retirada de activos financieros netos del circuito económico mundial. La política de acumulación de reservas de divisas en los bancos centrales, prescrita por los organismos multilaterales y los economistas mainstream, se han convertido en los agujeros negros de la Economía mundial al ejercer un efecto deflacionista y depresor del comercio mundial.

Roberts también nos atribuye que no defendamos el control de capitales y al parecer prescribimos que la República Bolivariana de Venezuela “imprima billetes” sin límites. Esto es completamente falso como se deduce de una lectura seria de las propuestas de Bill Mitchell, Randall Wray o Fadhel Kaboub que abogan por la introducción de controles de capitales, sobre todo de dinero caliente, que causan las violentas oscilaciones en el tipo de cambio que padecen muchos países en desarrollo. Fadhel Kaboub ha analizado con profundidad los conceptos de soberanía monetaria y las restricciones a las que se enfrentan los países en vías de desarrollo proponiendo políticas de sustitución de importaciones que desarrollen los tejidos productivos domésticos.

Falta de fervor revolucionario

Somos plenamente conscientes de que describimos una institución monetaria dentro de un sistema económico capitalista. Eso nos ubicaría en la despreciable categoría de reformistas porque pretenderíamos sostener el capitalismo en vez de superarlo. Efectivamente, proponemos políticas que ayudan a gestionar un sistema caótico propenso a las crisis financieras, períodos de desempleo elevado, crisis de sobreproducción y elevada desigualdad. Parece que Roberts atribuye a nuestros “trucos de circulación” más eficacia de la que concede en otros lugares de su texto.

El cuerpo de los teóricos de la TMM no es un bloque monolítico, al igual que tampoco lo es el de los teóricos marxistas. Afortunadamente algunos de éstos, como Bellofiore, Reuten o Terzi, se han mostrado abiertos a la TMM mientras que otros, como Astarita, Harvey o el propio Roberts han mostrado una hostilidad que los acerca a nuestros críticos neoliberales. Dentro de la TMM hay economistas que efectivamente solo aspiran a reformar el capitalismo y otros que simpatizan con la idea de superar el marco capitalista. Podemos destacar el marxismo de un Bill Mitchell o la propuesta de socialismo fiduciario de Carlos García (García, 2017) que describe como un gobierno conocedor de la potencia del sistema monetario puede facilitar el tránsito a un sistema socialista o comunista.
En la Historia varios sistemas han precedido al capitalismo como el comunismo primitivo, la economía esclavista o el feudalismo. Cada uno de estos ha durado cientos si no miles de años. De hecho el capitalismo es un recién llegado que no ha cumplido más de 300 años. Hay que reconocerle éxito en su capacidad de elevar la producción hasta niveles nunca antes conseguidos. Podría durar otros 500 años o caer el año que viene. No lo sabemos ni nos consideramos dotados para la futurología. Tampoco los marxistas pueden predecir cómo ni cuándo el capitalismo será superado ni mucho menos Marx dejó claro qué tipo de sistema sucedería al capitalismo. Mientras algunos marxistas renuncian a postular políticas que ayuden a mitigar las consecuencias del capitalismo esperando a que llegue esa Revolución, no sabemos si mañana o dentro de 2.000 años, nuestros objetivos son más modestos: describir cómo funcionan los sistemas económicos reales y hacer propuestas que ayuden a limitar los daños sociales que causa el capitalismo. Nuestro compromiso actual como economistas es proponer medidas que maximicen el bienestar de la población.
También estaremos encantados de explicarles a los marxistas que nos quieran escuchar cómo podrían gestionar eficazmente un sistema monetario sin caer en las trampas en las que se han dejado atrapar el chavismo o la URSS de los años 80. Nosotros leemos a Marx y escuchamos a los marxistas. ¿Nos escuchan ellos a nosotros?

Referencias


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Cruz Hidalgo, E., Parejo Moruno, F., & Rángel Preciado, J. (2019). El equivalente general en la génesis del dinero de Marx: El dinero como criatura del Estado. Obtenido de https://www.researchgate.net/publication/331399995_El_equivalente_general_en_la_genesis_del_dinero_de_Marx_El_dinero_como_criatura_del_Estado
Cruz Hidalgo, E., Parejo Moruno, J., & Rángel Preciado, J. (2019). THE GENERAL EQUIVALENT IN THE MARX’S GENESIS OF MONEY: MONEY AS A STATE CREATURE. Asociación Española de Historia Económica. Documentos de trabajo.
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